Decisión nº 473 de Tribunal Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de Zulia (Extensión Maracaibo), de 12 de Mayo de 2008

Fecha de Resolución12 de Mayo de 2008
EmisorTribunal Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito
PonenteAdán Vivas Santaella
ProcedimientoDeclaratoria De Unión Concubinaria

Ocurre ante este Tribunal la ciudadana LETSY M.D.R., venezolana, mayor de edad, titular de la Cédula de Identidad N° 4.754.087, domiciliada en esta ciudad y Municipio Autónomo Maracaibo del Estado Zulia, asistida por el abogado en ejercicio O.P.V., inscrito en el Inpreabogado bajo el N° 33.802, del mismo domicilio, para demandar por DECLARACION DE DERECHO CONCUBINARIO seguido contra los ciudadanos A.T.M.D., A.M.D. y YUSBEN M.D., venezolanos, mayores de edad, titulares de las Cédulas de Identidad números 12.306.894, 12.870.959 y 13.977.844 respectivamente, de este domicilio.

DE LA DEMANDA

Alega la demandante que en fecha quince (15) de agosto de mil novecientos noventa y cinco (1995), inició formal y legalmente una relación concubinaria con el ciudadano H.A.M.P., quien era venezolano, mayor de edad, divorciado, titular de la Cédula de Identidad N° 1.558.348, domiciliado en Maracaibo del Estado Zulia, según se evidencia en documento autenticado ante la Notaría Pública Tercera de Maracaibo del Estado Zulia, de fecha veintitrés (23) de mayo de mil novecientos noventa y siete (1997), bajo el N° 73, Tomo 102. Que tal como consta en el citado instrumento, ambos manifestaron libremente su consentimiento en tal sentido, es decir, que decidieron vivir bajo una relación concubinaria conforme a lo expresado en el artículo 767 del Código Civil. Cita al respecto conceptos doctrinarios, argumentando que en su caso particular todos los aspectos, requisitos y exigencias formuladas en dicha definición se cumplieron cabalmente, es decir, que su relación estable de hecho con H.A.M.P., se realizó cumpliendo exactamente no sólo las exigencias doctrinarias recién señaladas, sino las legales y jurisprudenciales, que su relación concubinaria con el causante H.A.M.P., fue pública y notoria, regular y permanente y obviamente singular, y cumplió cabalmente todas las exigencias legales, doctrinarias y jurisprudenciales. Que todos los elementos caracterizadores del concubinato se han cumplido en el caso de la unión fáctica que sostuvo durante 11 años y 9 meses con el ciudadano H.A.M.P., con exclusión de otra unión de iguales características. Que el concubinato empezó el día 15 de agosto de 1995 y finalizó el día 19 de mayo de 2007 (día del fallecimiento del causante). Señala la demandante, que el domicilio concubinario, o sea, donde convivieron como pareja fáctica, fue Maracaibo, Estado Zulia, en residencias Mirador del Lago, Torre C, Apartamento 11-1, Avenida 2C (según nomenclatura municipal) con calle 77, que este inmueble perteneció a su preindentificado conviviente y allí cohabitaron durante el señalado período quien lo adquirió en fecha 14 de junio de 1995, justamente para constituirlo en el hogar concubinario, resalta igualmente, que su conviviente H.A.M.P. y su persona se comportaron siempre como pareja matrimonial, mantuvieron todo el tiempo una apariencia externa e interna de esposos, tanto en las reuniones sociales de ambas familias como en los eventos sociales y académicos en la Universidad del Zulia, donde él laboraba como profesor, así como en las reuniones de su sitio de trabajo. Que esa estrecha unión fue activa, permanente, sin interrupciones, que lo atendió con esmero y como excelente conviviente en todas sus enfermedades y sus hijos frecuentaban su hogar con regularidad. Que ambos contribuían con las erogaciones que se causaban en su unión.

Sigue argumentando la demandante, que se ayudaban mutuamente, se socorrían en los momentos difíciles y de enfermedad, nunca se separaron en el período de 11 años y 9 meses que convivieron juntos, y sus vecinos en el edificio, amigos y relacionados los consideraban cónyuges por la unión tan estrecha que observaban en ellos. Que esos signos exteriores que presentaban eran similares a la prueba de posesión de estado, o sea, trato y fama. Que siempre fue su deseo e intención permanecer unidos en apariencia de un matrimonio tal como lo exige la doctrina, indicando como supuestos: 1) Convivencia no matrimonial permanente, o sea, que convivan bajo el mismo techo, que se presten socorro mutuo, que conformen un núcleo familiar; 2) Contribución del trabajo de ambos para formar e incrementar un patrimonio o sea, que ambos hayan trabajado y que se haya acrecentado el patrimonio existente; 3) Contemporaneidad de la vida en común y el trabajo, es decir, que el patrimonio se haya formado durante la vigencia de la unión estable, o sea, durante la vida en común.

Igualmente, señala la demandante que de la unión concubinaria fue adquirido un patrimonio, conforme a lo previsto en el Artículo 767 del Código Civil, perteneciéndole un cincuenta por ciento (50%), por concepto de bienes gananciales, correspondiendo el restante cincuenta por ciento (50%) a la institución de la herencia, indica al efecto una serie de bienes, que aquí se dan por reproducidos.

TRAMITACION DE LA DEMANDA

Admitida la demanda en fecha tres (03) de agosto de 2007, se ordenó emplazar a los ciudadanos A.T.M.D., A.M.D. y YUSBEN M.D., antes identificados, para la contestación a la demanda, así como la notificación del Fiscal Trigésimo Segundo (32) del Ministerio Público con Competencia en el Sistema de Protección del Niño, Adolescente y la Familia de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, y la publicación de un Edicto, de conformidad con lo previsto en el Artículo 507 del Código Civil.

Posteriormente, en fecha siete (07) de agosto de 2007, la ciudadana LETSY M.D.R., confirió Poder Apud Acta a los abogados en ejercicio O.P.V., J.N., O.P.G., A.I.M., A.O., DILIDA MONTIEL y Y.O., inscritos en el Inpreabogado bajo los números 33.802, 63.469, 77.164, 46.392, 108.136, 75.245 y 61.910 respectivamente, domiciliados en esta ciudad y Municipio Autónomo Maracaibo del Estado Zulia, y a los abogados C.R.U., A.I.R.G., D.G.R., inscritos en el Inpreabogado bajo los números 22.537, 17.926 y 15.937 respectivamente, domiciliados en Caracas, Distrito Capital.

En fecha diez (10) de agosto de 2007, los ciudadanos A.T.M.D. y YUSBEN M.D., antes identificados, asistidos por el abogado en ejercicio G.B., inscrito en el Inpreabogado bajo el N° 117.277, se dieron por citados y emplazados para todos los demás actos subsiguientes del presente proceso.

Igualmente, en fecha veinticuatro (24) de septiembre de 2007, el ciudadano E.C.M., venezolano, mayor de edad, titular de la Cédula de Identidad N° 4.827.754, domiciliado en esta ciudad y Municipio Autónomo Maracaibo del Estado Zulia, quien actúa como apoderado general de la ciudadana A.M.D., venezolana, mayor de edad, titular de la Cédula de Identidad N° 12.870.959, domiciliada en la ciudad de Concord, Estado de C.d.N., Estados Unidos, representación que consta en Instrumento Poder otorgado ante el Consulado General en Miami, Estado de Florida, Estados Unidos de América, en fecha diez (10) de julio de 2007, anotado bajo el N° 049, Folios 113 al 115, Tomo 96 de los Libros de Autenticaciones llevados por ese Consulado General, asistido por el abogado en ejercicio E.J.C.T., inscrito en el Inpreabogado bajo el N° 17.871, se dio por citado, notificado y emplazados para todos los actos del proceso.

Habiéndose dado por citados los demandados, en fecha veintiocho (28) de noviembre de 2007, el abogado en ejercicio E.C.T., inscrito en el Inpreabogado bajo el N° 17.871, actuando con el carácter de Apoderado Judicial de la ciudadana A.M.D., representación que consta en sustitución de poder efectuado en fecha dieciséis (16) de octubre de 2007, por el ciudadano E.C.M., antes identificado y los ciudadanos A.T.M.D. y YUSBEN M.D., igualmente identificados, asistidos por el abogado en ejercicio E.C.T., presentaron escrito de contestación a la demanda, conviniendo absolutamente en ésta, en todas y cada una de sus partes, tanto en los hechos narrados por ser ciertos los mismos como en el derecho invocado por (sic) “ser jurídicamente procedente”. Igualmente convienen absolutamente que la ciudadana LETSY M.D.R., identificada con anterioridad, cohabitó con su padre y común causante H.A.M.P., quien era venezolano, mayor de edad, divorciado, cédula de identidad 1.558.348 y domiciliado en Maracaibo del Estado Zulia, durante el período 15 de agosto de 1995 hasta el día 19 de mayo de 2007. Convienen igualmente, en la autenticidad del documento consignado por la actora y autenticado en la Notaría Pública Tercera de Maracaibo, Estado Zulia, en fecha veintitrés (23) de mayo de mil novecientos noventa y siete (23-05-1997), bajo el N° 73, Tomo 102; convienen que ambos convivientes manifestaron libremente su consentimiento para vivir bajo una relación concubinaria conforme a lo expresado en el artículo 767 del Código Civil; que ambos concubinos vivieron en Maracaibo, Estado Zulia, Residencias Mirador del Lago, Torre C, apartamento 11-1, Avenida 2C (según nomenclatura Municipal), con calle 77, perteneciente al causante, quien lo adquirió en fecha 14 de junio de 1995, justamente para constituirlo en el hogar concubinario y allí cohabitaron durante el señalado periodo. Convienen que los ciudadanos H.A.M.P. y LETSY M.D.R., se comportaban siempre como pareja matrimonial, que mantuvieron todo el tiempo una apariencia externa e interna de esposos, tanto en las reuniones sociales de ambas familias como en los eventos sociales y académicos en la Universidad del Zulia, donde él laboraba como profesor, así como en las reuniones de su sitio de trabajo, que esa unión fue activa, permanente , sin interrupciones, que ella lo atendía con esmero y como excelente conviviente en todas sus enfermedades y ellos, sus hijos, frecuentaban su hogar con regularidad. Que ambos contribuyeron con las erogaciones que se causaban en esa unión, se ayudaban mutuamente, se socorrían en los momentos difíciles y de enfermedad, que nunca se separaron en el período de 11 años y 9 meses que convivieron juntos, que sus vecinos en el edificio los consideraban cónyuges por la unión tan estrecha que observaban en ellos, que esos signos exteriores que presentaban eran similares a la prueba de posesión de estado, o sea, trato y fama; que siempre el deseo e intención de ellos permanecer unidos con la apariencia de un matrimonio tal como lo exige la ley y la doctrina.

Encontrándose la causa para dictar sentencia, de conformidad con lo previsto en el Artículo 363 del Código de Procedimiento Civil, el Tribunal en fecha veintiuno (21) de enero de 2008, dictó resolución ordenando el libramiento del Edicto ordenado en el auto de admisión, considerando que dicho requisito es indispensable en los juicios referidos al estado civil de las personas, por ser de estricto orden público y mediante el cual se hace el llamado a todas aquellas personas que tengan interés en la declaración solicitada, librándose el mismo en la fecha antes señalada.

En fecha veintiséis (26) de febrero de 2008, el abogado en ejercicio E.J.C.T., antes identificado y con el carácter dicho, consigna ejemplar del Diario Panorama, donde aparece publicado el edicto ordenado, siendo agregado por este Tribunal en la misma fecha, cumpliéndose de esta manera, con la formalidad prevista en el Artículo 507 ejusdem.

Ahora bien, en la presente causa se plantean dos situaciones a saber:

  1. ) Los demandados convienen en la existencia de la relación concubinaria desde hasta la fecha indicada por la demandante en su escrito libelar.

  2. ) Acepta igualmente la existencia del bien inmueble, adquirido por el causante para constituirlo en el hogar concubinario.

Planteada así la situación corresponde a este Sentenciador determinar la procedencia de cada una de las situaciones antes citadas.

En relación al primer particular, referido a la declaración de concubinato, es propicio citar la interpretación que hace la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, al Artículo 77 de la Constitución, en sentencia dictada en fecha 15 de julio de 2005, con ponencia del Magistrado Dr. J.E.C.R., indicando:

…omissis…El concubinato es un concepto jurídico, contemplado en el artículo 767 del Código Civil, y tiene como característica-que emana del propio Código Civil-el que se trata de una unión no matrimonial (en el sentido de que no se han llenado las formalidades legales del matrimonio) entre un hombre y una mujer solteros, la cual está signada por la permanencia de la vida en común (la soltería viene a resultar un elemento decisivo en la calificación del concubinato, tal como se desprende del artículo 767 del Código Civil y 7, letra a) de la Ley del Seguro Social).

Se trata de una situación fáctica que requiere de declaración judicial y que la califica el juez, tomando en cuenta las condiciones de lo que debe entenderse por una vida en común.

Además de los derechos sobre los bienes comunes que nacen durante esa unión (artículo 767 eiusdem), el artículo 211 del Código Civil, entre otros, reconoce otros efectos jurídicos al concubinato, como sería la existencia de la presunción pater ist est para los hijos nacidos durante su vigencia.

Dado lo expuesto, para la Sala es claro que actualmente el concubinato que puede ser declarado tal es aquel que reúne los requisitos del artículo 767 del Código Civil, y él viene a ser una de las formas de uniones estables contempladas en el artículo constitucional, ya que cumple los requisitos establecidos en la ley (Código Civil), para ser reconocido como tal unión. Por ahora-a los fines del citado artículo 77-el concubinato es por excelencia la unión estable allí señalada, y así se declara.

…omissis…

Del fragmento de la Sentencia antes citada, se establece que el reconocimiento de la comunidad concubinaria debe ser efectuado por una autoridad judicial para que surta los efectos legales correspondientes, así de la revisión efectuada a las actas procesales, se observa que efectivamente la ciudadana LETSY M.D.R., acude ante el Organo Jurisdiccional competente para la tutela de sus derechos consagrados en nuestra Carta Constitucional, como lo es el reconocimiento del concubinato, observándose que los demandados en el estadio procesal de la contestación a la demanda, reconocen como cierto la pretensión de la demandada, por lo que en aplicación al Artículo 363 del Código de Procedimiento Civil, que establece: “Si el demandado conviniere en todo cuanto se le exija en la demanda, quedará ésta terminada y se procederá como en cosa juzgada, previa la homologación del convenimiento por el Tribunal”, se tienen como ciertos los hechos narrados, y en tal sentido se declara la existencia de la comunidad concubinaria entre los ciudadanos LETSY M.D.R. y H.A.M.P., desde el día quince (15) de agosto de 1995 hasta el día diecinueve (19) de mayo de dos mil siete (2007), declarando procedente el primer particular en estudio. Así se declara.

En relación al segundo particular, esto el reconocimiento del bien inmueble habido en la comunidad concubinaria, este Sentenciador hace previas las siguientes consideraciones:

La antes dicha sentencia casacional, en el contenido de su texto, hace referencia a los bienes patrimoniales y al efecto se cita:

…omissis…Pero como, al contrario del matrimonio que se perfecciona mediante el acto matrimonial, recogido en la partida de matrimonio, no se tiene fecha cierta de cuándo comienza la unión estable, ella debe ser alegada por quien tenga interés en que se declare (parte o tercero) y probada sus características, tales como permanencia o estabilidad en el tiempo, los signos exteriores de la existencia de la unión (lo que resulta similar a la prueba de la posesión de estado en cuanto a la fama y el trato, ya que la condición de pareja como tal, debe ser reconocida por el grupo social donde se desenvuelve), así como la necesidad de que la relación sea excluyente de otra de iguales características, debido a la propia condición de estabilidad.

…omissis…

En primer lugar considera la Sala que, para reclamar los posibles efectos civiles del matrimonio, es necesario que la ‘unión estable’ haya sido declarada conforme a la ley, por lo que se requiere una sentencia definitivamente firme que la reconozca.

En la actualidad, es necesaria una declaración judicial de la unión estable o del concubinato; dictada en un proceso con ese fin, la cual contenga la duración del mismo, lo que facilita, en caso del concubinato, la aplicación del artículo 211 del Código Civil, ya que la concepción de un hijo durante la existencia del mismo, hace presumir que el concubino es el padre del hijo o hija, por lo que la sentencia declarativa del concubinato debe señalar la fecha de su inicio y de su fin, si fuera el caso; y reconocer, igualmente, la duración de la unión, cuando ella se ha roto y luego se ha reconstituido, computando para la determinación final, el tiempo transcurrido desde la fecha de su inicio.

…omissis…

Ahora bien, al equipararse al matrimonio, el genero ‘unión estable’ debe tener, al igual que éste, un régimen patrimonial, y conforme al artículo 767 del Código Civil, correspondiente al concubinato pero aplicable en la actualidad por analogía a las uniones de hecho, éste es el de la comunidad en los bienes adquiridos durante el tiempo de existencia de la unión. Se trata de una comunidad de bienes que se rige, debido a la equiparación, que es posible en esta materia, por las normas del régimen patrimonial-matrimonial.

Diversas leyes de la República otorgan a los concubinos derechos patrimoniales y sociales en diferentes áreas de la vida, y esto, a juicio de la Sala, es un indicador que a los concubinos se les está reconociendo beneficios económicos como resultado de su unión, por lo que, el artículo 77 eiusdem, al considerarlas equiparadas al matrimonio, lo lógico es pensar que sus derechos avanzan hasta alcanzar los patrimoniales del matrimonio, reconocidos puntualmente en otras leyes.

…omissis…

No existiendo mecanismos de publicidad que comuniquen la existencia del concubinato, ni que registren las sentencias que lo declaren , para los terceros con interés en los bienes comunes, resulta-la mayoría de las veces-imposible conocer previamente la existencia del concubinato y cuáles son esos bienes comunes; motivo por el cual la Sala considera que exigir la aplicación del artículo 168 del Código Civil resultaría contrario al principio de que a nadie puede pedírsele lo imposible, ya que al no conocer la existencia de concubinato, ni estar los concubinos obligados a declarar tal condición , en las demandas que involucren los bienes comunes, bastará demandar a aquel que aparezca como dueño de ellos, e igualmente éste legítimamente podrá incoar las acciones contra los terceros relativos a los bienes comunes, a menos que la propiedad sobre ellos esté documentada a favor de ambos.

Ahora bien, declarado judicialmente el concubinato, cualquiera de los concubinos, en defensa de sus intereses, puede incoar la acción prevenida en el artículo 171 del Código Civil en beneficio de los bienes comunes y obtener la preservación de los mismos mediante las providencias que decrete el juez.

…omissis…

De la interpretación realizada al fragmento de la sentencia casacional antes citada, se observa que previo a la reclamación patrimonial en ocasión a la comunidad concubinaria, debe existir una sentencia definitivamente firme declarando el concubinato, y por cuanto el concubinato es equiparado con el matrimonio, institución ésta que no admite por disposición legal la liquidación patrimonial antes del divorcio o durante la tramitación del mismo (artículo 173 del Código Civil), solo puede ser liquidado una vez se haya dictado sentencia firme de la disolución del matrimonio, salvo lo dispuesto en el Artículo 190 eiusdem, no pudiendo coexistir ambas figuras en la misma causa, esto es declaración de concubinato y liquidación y partición de la comunidad de gananciales, por lo que en atención a lo antes determinado, este Sentenciador se abstiene de realizar pronunciamiento sobre los bienes determinados en la demanda. Así se declara.

Publíquese y regístrese. Déjese copia certificada por Secretaría de la presente decisión a los fines legales previstos en los Artículos 3º y 9º del Artículo 72 de la Ley Orgánica del Poder judicial, y de conformidad con lo dispuesto en los Artículos 248 del Código de Procedimiento Civil y 1.384 del Código Civil.

Dada, sellada y firmada en la Sede del JUZGADO SEGUNDO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL, MERCANTIL Y DEL TRANSITO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO ZULIA, en Maracaibo, a los doce (12) días del mes de mayo de dos mil ocho. Años: 198º de la Independencia y 149° de La Federación.

El Juez,

Abog. A.V.S.

La Secretaria,

Abog. M.P.d.A.

En la misma fecha, siendo las 2:30 p.m., se publicó la presente resolución.

La Secretaria,

Abog. M.P.d.A.

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